La ciudad de
Jaca es, sin duda, la capital del Pirineo aragonés. Una de las visitas obligada es la plaza del marqués de la cadena y la Torre del Reloj. La Ciudadela, perfectamente conservada, es el edificio más emblemático de Jaca. La zona verde por excelencia de Jaca es el Monte Oroel, que se ha convertido en el símbolo de la ciudad, donde hay un interesante mirador del Pirineo.
Remontando el valle del Aragón, llegaremos a Castiello de Jaca, hermosa localidad pirenaica. Por esta ruta nos encontraremos con los pueblos de Borau, Villanúa, donde podremos visitar las cuevas de las Guixas, en las que estalactitas y estalagmitas se confabulan para crear mágicas imágenes. Si seguimos camino, el puente de los peregrinos es el anticipo de nuestra llegada a Canfrán. El
Valle de Aragón se cierra al norte con los centros invernales de Candanchú y Astún.
En los alrededores de Jaca encontraremos el monumento más emblemático de Aragón: el
monasterio de San Juan de la Peña. El monasterio alberga tras sus piedras buena parte de la historia de Aragón, es panteón de reyes y uno de los monumentos más bellos e inverosímiles que el hombre haya levantado.
En la parte occidental, encontraremos a los valles más verdes del Pirineo aragonés. El
valle de Echo: a descartar el pueblo de Echo y su peculiar arquitectura de piedra. El valle se cierra en espectaculares angostos como la Boca del Infierno. En los valles laterales, como Gabardito, encontraremos pistas de esquí de fondo. Otro de los atractivos de este Pirineo verde son los bosques que atesora, como la famosa
Selva de Oza.
El más occidental de los valles, es el
Valle de Ansó. Lo más espectacular del valle es su capital, Ansó, cualquiera de los rincones de la localidad colmará las expectativas del visitante en cuanto a estampas fotogénicas.
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